Las promesas del Habano

Como diría Groucho Marx:» Prometo ser un fumador moderado, tal como me aconsejó mi doctor. No fumaré mientras duerma y no fumaré más de un habano a la vez cuando este despierto»

Para poder hacer este tipo de promesas hay que dejarse llevar por todo el SABOR de lo que significa un cigarro habano. Una cultura que comenzó con las cohibas precolombinas y que perdura hasta nuestros días como máximo símbolo del lujo.

El que quiera conocer de cerca esta tierra prometida del habano tiene que manejar unos términos que iremos describiendo poco a poco en esta sección, con el mismo ritmo con el que iremos degustando nuestra selección de habanos.

La tripa: es el cuerpo interior del habano y está compuesto por tres tipos de tabaco: volado, seco y ligero. El primero aporta el aroma, el segundo la combustión y el tercero el sabor o fortaleza. Mucha gente piensa que los cigarros de colores más oscuros son más fuertes, y no es así. El porcentaje de ligero es lo que les aporta la fortaleza.

Cada fábrica de tabaco aporta su propia liga o proporción con la que se mezclan las hojas del tabaco.

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La Mítica fábrica de tabacos de H-Upmann, un banquero que supo cambiar a tiempo la banca por los cigarros.

 

La tripa va envuelta en la capa que se realiza con tabaco tapado para darle homogeneidad, debe ser grasienta y sedosa. Y se realiza con dos tipos de hoja: criollo y corojo. Un experto puede seleccionar hasta 64 tonalidades de capa.

Hay que predicar con el ejemplo y no hay mejor manera de hacerlo que con un Connossieur  A de H. Upmann.