Del Dry Martini al GRP

Empieza la última temporada de Mad Men,  y se acaban los brain storming disimulados en una cortina de humo y alcohol. Los filtreos más o menos descarados con las secretarias de minúsculas faldas. Los clientes añejos que descubren la vida al ritmo de las presentaciones publicitarias de día y … De noche.

¡Qué tiempos aquellos! tan alejados de lo «políticamente correcto» de los actuales. Imaginémonos por un momento a la agencia de hoy tan «healthy», con sus redactores haciendo jogging antes del trabajo, con sus directores de servicios al cliente jugando al golf los fines de semana, en lugar de encarrilando hoyo tras hoyo con su cliente preferido cualquier día o días de la semana. Con esos GRP, que se compran al peso en lugar de por el olfato de los recién estrenados cargos de responsable de medios.

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Agua, ¡Qué vulgaridad!

 

La profesión se ha ido haciendo más real, más industria pero en el camino ha perdido la magia del Dry Martini, de las fiestas en que nadie conoce a nadie hasta que se conocen demasiado,  del poder decir que eres publicitario y suscitas el interés  de los que están a tu alrededor. Ese mundo se acabó y ya no volverá pero para los que pudimos inhalarlo o tragarlo de un sorbo fue una época maravillosa.

Me haré un Dry Martini a la salud de Don Draper, y me tomaré una docencia de ostras  a la salud de Sterling, se lo merecen

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